Sin embargo, hay cosas más curiosas como, al desperarse temprano por la mañana, descubrir que todavía te quedan 2 horas para levantarte. Tengo que confesa que, cuando era joven, a veces, hasta me ponía el despertador para sentirlo. Otro gran placer, éste más orgánico, es cuando tienes llena la vejiga y aguantas, y aguantas, y aguantas, y ya no puedes más, y aguantas... y aguantas, y ya no puedes,... pero aguantas, cuando al final llegas a la situación en la que ya no tienes porque aguantar, llegas a un climax cuya intensidad es directamente proporcional al tiempo de tenesmo:
P= k x t ; donde P es el placer conseguido, k es la constante de proporcionalidad y t es el tiempo de tenesmo.
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